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 España-Argentina también se juega en los museos: el otro duelo antes de la final
17July
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España-Argentina también se juega en los museos: el otro duelo antes de la final

El domingo habrá camisetas, nervios, banderas y una pregunta inevitable: ¿España o Argentina? Pero antes de que ruede el balón en la final del Mundial, hay otro duelo que ya se está jugando sin árbitro, sin prórroga y sin necesidad de desempate: el de los museos. A un lado, España, con una red de instituciones que va del Prado al Guggenheim Bilbao, del Reina Sofía al Thyssen. Al otro, Argentina, con una escena que no se agota en Buenos Aires y que reúne al Bellas Artes, MALBA, Museo Moderno, Proa y otros espacios donde el arte sigue contando el país desde múltiples voces.

La excusa es futbolera, pero el partido es cultural. Porque mientras la final se resolverá en noventa minutos, las exposiciones que hoy atraviesan museos españoles y argentinos seguirán abiertas más allá del resultado. Y ahí está la gracia: en este España-Argentina de salas, archivos, pinturas, instalaciones y memorias compartidas, no hace falta elegir campeón.

Un España-Argentina que también se juega en las salas de exposición

¿Qué museos ver en España antes de la final? La respuesta puede empezar en Madrid, pero no termina ahí. El Museo del Prado llega al verano con una programación que mezcla pintura antigua, revisión histórica y lectura contemporánea de su propia colección. Entre sus exposiciones figuran El cuadro del hambre, A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo (1320-1420), Prado. Siglo XXI y Valeriano D. Bécquer (1834-1870): Los cuadros de costumbres. Es una alineación con mucho fondo: tradición, archivo, investigación y una forma de mirar el pasado sin dejarlo quieto.

Muy cerca, el Museo Reina Sofía juega otro partido: el del arte contemporáneo como pregunta incómoda. Su programación reúne nombres y líneas muy distintas, desde Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza hasta proyectos vinculados a Blanca Sánchez, Aurèlia Muñoz, Dumile Feni o Andrea Canepa. Si el Prado puede leerse como memoria larga, el Reina Sofía pone el balón en el presente: cuerpo, política, archivo, deseo, lenguaje y espacio público.

El Museo Thyssen-Bornemisza suma una jugada más íntima con Carmen Laffón. Variaciones, una exposición que permite mirar la pintura desde la delicadeza, el paisaje, el color y una sensibilidad muy reconocible dentro del arte español reciente. En este duelo cultural, España no sale solo con nombres monumentales: también con matices.

España sale con fondo de armario: Madrid, Bilbao y más allá

Si el duelo cultural se ampliara como una selección, España no jugaría solo con Madrid. El Guggenheim Bilbao entra con una de las programaciones más sólidas del verano: Jasper Johns: Night Driver, Igshaan Adams. Levantando el polvo: El archivo del cuerpo, Ruth Asawa: Retrospectiva y Aprendiendo a través del arte 2026. El museo bilbaíno ofrece así un cruce poderoso entre arte estadounidense de posguerra, instalación, textiles, cuerpo, educación y arquitectura.

¿Qué aporta Bilbao al partido? Escala internacional y una idea muy contemporánea de museo: no solo como contenedor de obras, sino como experiencia arquitectónica, educativa y sensorial. La retrospectiva de Ruth Asawa, por ejemplo, abre una puerta a seis décadas de trabajo de una artista que integró creación, educación y activismo comunitario en una práctica profundamente singular.

A esa alineación se pueden sumar otros espacios españoles que completan el mapa: el MACBA en Barcelona, el IVAM en Valencia, el Museo Picasso Málaga, el Museo Carmen Thyssen Málaga, Es Baluard en Palma, el Centro Botín en Santander o CaixaForum en distintas ciudades. No se trata de hacer un inventario cerrado, sino de entender que España juega con una red museística diversa: maestros antiguos, vanguardia, fotografía, arte urbano, contemporáneo, arquitectura, educación y públicos familiares.

Argentina responde con Bellas Artes, MALBA y una escena en expansión

¿Qué museos argentinos tienen exposiciones destacadas ahora? El primer nombre es inevitable: el Museo Nacional de Bellas Artes. Y aquí aparece la pieza perfecta para este artículo: Itinerarios artísticos entre la Argentina y España (1880-1930), una exposición que reúne más de 60 pinturas y documentos sobre los intercambios entre artistas de ambos países. En plena semana de final, cuesta imaginar un puente cultural más oportuno: España y Argentina no solo se enfrentan; también llevan más de un siglo mirándose, viajando, estudiando y construyendo imaginarios compartidos.

El MALBA, por su parte, responde con fuerza latinoamericana. El 17 de julio abre Belkis Ayón. Mito y desobediencia, una muestra que presenta por primera vez en una institución argentina la obra de la artista cubana a través de siete piezas de la Colección Malba-Costantini. El museo mantiene además su colección permanente y proyectos como Dan Flavin. Luz, color y espacio y Abel Rodríguez / Mogaje Guihu. El árbol de la vida y la abundancia. Aquí Argentina no juega a defenderse: sale al ataque con arte latinoamericano, colección, luz, memoria y mito.

El Museo Moderno de Buenos Aires aporta otro tipo de energía: la de una institución que celebra su 70 aniversario con el programa Habitando el futuro, más de 300 obras y una lectura plural y federal de los movimientos del arte argentino. En un país donde el arte contemporáneo dialoga de frente con la crisis, la ciudad, el cuerpo y la memoria política, el Moderno funciona como una cancha abierta para nuevas lecturas.

No todo pasa por las capitales

Para que este duelo no quede reducido a Madrid y Buenos Aires, conviene abrir el plano. En Argentina, Fundación Proa, en La Boca, sostiene un lugar clave en la escena contemporánea y presenta Penumbra: Dia Art Foundation, una colaboración que reúne en Argentina obras vinculadas a una institución central del arte contemporáneo internacional. MUNTREF amplía el mapa desde la universidad y sus sedes expositivas. El Centro Cultural Recoleta conecta con públicos jóvenes y lenguajes cercanos a la cultura urbana, la performance y la experimentación.

Fuera de Buenos Aires, el partido continúa en Rosario, Córdoba y La Plata. El Castagnino+macro de Rosario une patrimonio y contemporaneidad; el Museo Emilio Caraffa, en Córdoba, sostiene una programación clave para leer el arte argentino desde el centro del país; y el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti, en La Plata, recuerda que la historia artística argentina también se escribió lejos de los circuitos más previsibles.

¿Qué gana el lector con este mapa ampliado? Que el artículo deja de ser una comparación entre dos o tres instituciones famosas y se convierte en una ruta cultural. Si alguien busca qué ver estos días, encuentra nombres concretos. Si alguien llega por el gancho de la final, descubre que el arte también tiene sus clásicos, sus revelaciones y sus partidos fuera de casa.

El marcador real está en el público

¿Qué exposición une directamente a España y Argentina? La del Museo Nacional de Bellas Artes, Itinerarios artísticos entre la Argentina y España (1880-1930), es el puente más claro. Pero el verdadero vínculo está en algo más amplio: dos países donde los museos siguen siendo lugares para reconocerse, discutir, viajar sin moverse y mirar de otra manera.

La final del Mundial tendrá marcador, goles, celebraciones y tristeza para uno de los dos lados. Este otro España-Argentina no necesita ese final. En los museos no gana quien levanta una copa, sino quien entra, mira, se detiene y descubre algo que no esperaba.

Quizá esa sea la mejor forma de vivir la previa: con pasión, sí, pero también con curiosidad. El domingo se sabrá quién gana en el campo. Mientras tanto, en las salas de España y Argentina, el arte ya está jugando su propio partido. Y ahí, por suerte, el resultado puede ser un empate precioso.

España-Argentina también se juega en los museos: el otro duelo antes de la final