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La fotografía que demuestra que un viaje en tren puede ser una obra de arte
03July

La fotografía que demuestra que un viaje en tren puede ser una obra de arte

Hay imágenes que no necesitan mostrar una locomotora para hablar del ferrocarril. En la fotografía Sin título, de Leonardo Horacio Fainbich, ganadora del primer premio en la edición anterior de Caminos de Hierro, basta un reflejo sobre la ventanilla, unas vías que se pierden hacia el fondo y un viajero suspendido en sus pensamientos para recordar que el tren no es solo un medio de transporte. También puede ser un escenario artístico.

La escena parece sencilla, pero cuanto más se observa, más capas aparecen. El cristal divide dos mundos: el interior del tren, íntimo y silencioso, y el exterior, donde las líneas ferroviarias conducen la mirada hacia un punto de fuga casi infinito. No hay monumentalidad ni épica industrial. Hay espera, movimiento, memoria y una forma muy precisa de mirar lo cotidiano. Esa capacidad para transformar un instante común en una narración visual explica por qué el ferrocarril sigue fascinando a fotógrafos profesionales y aficionados casi dos siglos después de su aparición.

Con esa idea de fondo, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles acaba de convocar la 33.ª edición de Caminos de Hierro, su concurso fotográfico internacional dedicado al mundo del tren. El certamen, creado en 1986, llega a esta nueva edición con casi cuarenta años de trayectoria, más de 37.500 fotógrafos participantes y alrededor de 84.000 fotografías presentadas desde su nacimiento.

Mirar el tren como territorio artístico

El tren ha sido durante décadas una de las grandes imágenes de la modernidad. Aparece en la historia del cine, en la literatura, en la pintura y, de forma especialmente intensa, en la fotografía. No es difícil entender por qué. Una estación concentra despedidas, llegadas, retrasos, encuentros, arquitectura, paisaje, máquinas, luz artificial y vida cotidiana. Pocos espacios ofrecen tantas posibilidades narrativas en tan poco tiempo.

Caminos de Hierro nació precisamente para estimular esa mirada artística sobre el universo ferroviario. La convocatoria no busca únicamente fotografías de trenes, sino imágenes capaces de interpretar el ferrocarril en cualquiera de sus ámbitos y manifestaciones: estaciones, viajeros, vías, paisajes, talleres, memoria industrial, arquitectura, movimiento o detalles aparentemente menores que adquieren sentido ante la cámara.

En esta edición podrán participar fotógrafos profesionales y aficionados, nacionales e internacionales. Cada autor podrá presentar un máximo de dos fotografías individuales, inéditas y de autoría propia, a través del formulario disponible en la web oficial del concurso. El plazo permanecerá abierto hasta el 31 de octubre de 2026.

La dotación económica asciende a 8.400 euros, repartidos en un primer premio de 4.500 euros, un segundo premio de 2.300 euros y cuatro accésits de 400 euros. Tras el cierre de la convocatoria, se realizará una preselección de hasta 100 obras y posteriormente se elegirá un máximo de 50 fotografías finalistas, que formarán parte de un catálogo y de exposiciones organizadas en los espacios que la Fundación estime de interés.

Un concurso con memoria ferroviaria

La relevancia de Caminos de Hierro no se explica solo por sus premios. También por la continuidad de un proyecto que ha sabido construir un archivo visual del tren desde múltiples sensibilidades. En sus 32 ediciones anteriores, el concurso ha reunido miradas documentales, poéticas, urbanas, sociales y experimentales, demostrando que el ferrocarril sigue siendo un tema vivo para la fotografía contemporánea.

La Fundación de los Ferrocarriles Españoles, constituida en 1985, tiene entre sus funciones la recuperación, custodia y difusión del patrimonio histórico, cultural, científico y tecnológico ferroviario. Además de organizar Caminos de Hierro, gestiona los museos del Ferrocarril de Madrid y de Cataluña, el Programa Vías Verdes, la revista Vía Libre, la Biblioteca Ferroviaria y el Archivo Histórico Ferroviario, entre otros proyectos.

Ese contexto resulta importante porque sitúa el concurso en un territorio más amplio que el de una simple convocatoria anual. Caminos de Hierro forma parte de una estrategia cultural que entiende el tren como patrimonio, pero también como imaginario. El ferrocarril no solo transporta personas o mercancías. Transporta historias, paisajes, formas de vida y una estética reconocible que ha marcado la memoria visual de varias generaciones.

La fotografía ganadora de Leonardo Horacio Fainbich ayuda a comprenderlo. En ella no hay nostalgia fácil ni postal ferroviaria. Hay una imagen detenida en el límite entre el viaje exterior y el viaje interior. El reflejo del pasajero sobre la ventanilla convierte el tren en una metáfora visual: avanzar, mirar, recordar, esperar. Esa es quizá la razón por la que una buena fotografía ferroviaria puede emocionar incluso a quien nunca se ha detenido a pensar en los trenes como materia artística.

Cómo participar en Caminos de Hierro 2026

La 33.ª edición del certamen está abierta hasta el 31 de octubre de 2026. Las bases completas pueden consultarse en la web oficial de Caminos de Hierro, donde también están disponibles las imágenes premiadas en ediciones anteriores. La información institucional sobre la entidad convocante puede ampliarse en la página de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Para un fotógrafo, la convocatoria ofrece una oportunidad concreta: convertir una experiencia común en una imagen memorable. Para el lector, recuerda algo que a veces se olvida en plena velocidad cotidiana: mirar también es una forma de viajar.

Ahí radica el éxito de Caminos de Hierro después de casi cuarenta años. No invita únicamente a fotografiar trenes. Invita a mirar de otra manera un espacio por el que millones de personas pasan cada día sin detenerse. Porque, como demuestra la imagen de Leonardo Horacio Fainbich, a veces una obra memorable no está esperando al final del viaje, sino al otro lado de la ventanilla.

La fotografía que demuestra que un viaje en tren puede ser una obra de arte