Ecuador no llega a Cartagena solo con música. Llega también con memoria, imagen, literatura, cine y una de las firmas más poderosas del arte latinoamericano: Oswaldo Guayasamín. La 31.ª edición de La Mar de Músicas, que se celebrará del 17 al 25 de julio, dedica su programación al país andino y convierte la ciudad en una gran plataforma cultural donde las artes visuales tendrán un papel especialmente significativo.
El foco para la sección Galería está en La Mar de Arte, el programa expositivo del festival, que presenta en Cartagena una exposición dedicada a Oswaldo Guayasamín, artista ecuatoriano nacido en Quito en 1919 y fallecido en 1999. La muestra, titulada Novo Orbe-Oswaldo Guayasamín, forma parte de las tres exposiciones de arte incluidas en la programación ecuatoriana, junto a proyectos vinculados a identidad y migración.
Guayasamín tiene la respuesta: ¿cómo se mira América desde el arte?
¿Qué se puede ver de Guayasamín en La Mar de Arte? La exposición acerca al público a una de las grandes voces visuales de Ecuador y de América Latina. El interés no está solo en el valor artístico de su obra, sino en la forma en que Guayasamín convirtió rostros, manos, cuerpos y gestos en un lenguaje de denuncia, memoria y dignidad humana.
Su presencia en Cartagena resulta especialmente pertinente dentro de un festival que no quiere presentar Ecuador como una postal folclórica, sino como un territorio creativo complejo. Guayasamín permite entrar en una zona más profunda: la de un arte que piensa la historia, el dolor, la desigualdad y la identidad latinoamericana desde una intensidad plástica reconocible. En Arte por Excelencias ya se ha leído el expresionismo de Guayasamín como una crónica de los pueblos, una obra que sigue interpelando porque no suaviza la violencia ni convierte la memoria en decoración.
¿Por qué es tan importante Guayasamín en una edición dedicada a Ecuador? Porque su obra es una de las puertas de entrada más potentes a la cultura visual ecuatoriana del siglo XX. No representa únicamente a un artista nacional, sino a una manera de pensar América Latina desde la dignidad, los pueblos originarios, la desigualdad social y la resistencia de la imagen. Por eso, su presencia en La Mar de Arte funciona como algo más que un homenaje: introduce una lectura crítica dentro de una celebración cultural amplia.
Ecuador como país invitado: más allá del escenario
La programación ecuatoriana de La Mar de Músicas incluye 10 bandas y artistas musicales, ocho películas, tres exposiciones, literatura, gastronomía y talleres culturales. Entre los nombres musicales figuran Swing Original Monks, Margarita Laso, Lolabúm, Machaka, Paola Navarrete y Papaya Dada, que compartirán cartel con artistas internacionales como Rubén Blades, Lila Downs, Sílvia Pérez Cruz, Carminho y Monsieur Periné.

¿Qué lugar ocupa el arte visual en un festival conocido por la música? Precisamente ahí está el atractivo. La Mar de Músicas hace tiempo que no funciona solo como cartel de conciertos, sino como un festival cultural amplio, capaz de activar cine, literatura, pensamiento, gastronomía y exposiciones. En ese sentido, la presencia de Guayasamín amplía el relato: Ecuador no se presenta únicamente desde el sonido o la fiesta, sino también desde la memoria crítica y la fuerza de sus imágenes.
La Mar de Arte suma además otros proyectos como Los de Aquí y Distrito, vinculados a la identidad y la migración de la comunidad ecuatoriana en España. Esa línea resulta especialmente significativa porque desplaza el foco del país invitado como simple escaparate cultural y lo acerca a una realidad viva: la presencia ecuatoriana en España, sus vínculos afectivos, sus desplazamientos y sus formas de pertenencia.
Ecuador es protagonista con una amplia programación. Durante nueve días, Cartagena reunirá conciertos, cine, literatura, gastronomía, talleres infantiles y exposiciones para mostrar un país diverso, contemporáneo y profundamente conectado con sus raíces. La Embajada del Ecuador en España ha destacado esta edición como una de las mayores vitrinas internacionales para la promoción del arte, el turismo y la identidad cultural ecuatoriana en Europa.
Una galería abierta al verano cultural de Cartagena
La exposición de Guayasamín se integra en una edición que convierte a Cartagena en punto de encuentro entre Ecuador y el Mediterráneo. La ciudad no actúa solo como sede, sino como escenario de lectura: puerto, historia, viaje, cruce cultural y memoria. En ese marco, la obra del artista ecuatoriano adquiere una resonancia especial, porque su producción siempre ha dialogado con grandes preguntas históricas: quién narra, quién mira, quién sufre y quién queda fuera de los relatos oficiales.
El festival proyectará además ocho películas ecuatorianas, entre ellas Ratas, ratones, rateros, Feriado, Chuzalongo, Los Wánabis, Hiedra, Los ahogados, Viejos malditos y Nosotros, mi papá y el perro. En literatura participarán autoras como Mónica Ojeda, María Fernanda Ampuero, Gabriela Alemán y Yuliana Ortiz Ruano, nombres esenciales para entender la fuerza actual de las letras ecuatorianas.
Una exposición más allá del interés común que no necesita una lectura académica previa para impactar. Sus figuras hablan desde el gesto, desde la tensión del rostro, desde las manos y desde una humanidad herida pero nunca vencida. En Guayasamín, el arte puede ser belleza, pero también testimonio. Puede emocionar, pero también incomodar. Y esa incomodidad es precisamente parte de su vigencia.
En un verano marcado por grandes citas culturales, La Mar de Músicas 2026 propone mirar Ecuador desde varios ángulos. Pero en La Mar de Arte, frente a Guayasamín, el festival alcanza una de sus lecturas más profundas: la de un país que no solo celebra su diversidad, sino que también muestra la potencia crítica de su arte.
